
Luis Garino: Conversations with Style Música, artesanía y el placer de hacer las cosas bien

¿Qué tienen en común un bar de alta fidelidad y una casa de sastrería?
A primera vista quizá no demasiado.
Pero cuando hablamos con Luis Garino una de las personas detrás de El Willy, la conexión aparece rápidamente: una misma forma de entender las cosas.
El Willy nació de una amistad entre bolivianos y de una pasión compartida por las pequeñas cosas que hacen especial la vida: un buen vino, una gran comida, el arte, la música y, sobre todo, el gusto por hacer las cosas bien.
La idea comenzó a tomar forma entre 2021 y 2022, hasta que en 2024 Luis decidió dar el paso y convertir aquella conversación entre amigos en una realidad.
Desde el principio tuvieron algo claro. Si iban a hacerlo, querían hacerlo bien. Y esa filosofía está presente en cada rincón de El Willy.
Uno de los mejores ejemplos es su sistema de sonido creado especialmente para el espacio por IF Audio artesanos del mundo del hi-fi en Buenos Aires. No se trata de un sistema que simplemente pudiera comprarse e instalarse. Los creadores viajaron a Madrid cuando el local todavía estaba en plena demolición, estudiaron el espacio, realizaron las pruebas acústicas y diseñaron desde cero un sistema pensado específicamente para El Willy. El proceso llevó ocho meses.
Y aquí aparece otra de las conexiones con la sastrería: confiar en quienes conocen su oficio. Luis lo explica de una manera muy sencilla. Cuando se trabaja con artesanos hay que darles espacio para hacer aquello que saben hacer. Ellos conocen su oficio; por eso se les ha elegido.
El sonido como protagonista
En El Willy la música no es simplemente parte del ambiente. Es el centro de la experiencia. Todo el espacio fue diseñado alrededor del sistema de sonido, y la música se reproduce exclusivamente en vinilo. No hay atajos.
Hay que tener los discos, conocerlos, saber dónde está cada canción y sobre todo dedicar tiempo a seleccionarlos y reproducirlos. Cada noche hay alguien detrás de los platos, desde las sesiones de jazz de los martes hasta el resto de la semana.
Para Luis, esta vuelta a lo analógico representa también una vuelta a una determinada sensibilidad: la de recuperar el valor de las cosas bien hechas, de los objetos físicos y del ritual que existe detrás de ellos.
Colocar un disco, buscar la pista, poner la aguja y dejar que la música suene. Un pequeño ritual que convierte escuchar música en una experiencia.
Coleccionar lo que nos apasiona
Quizá uno de los aspectos más personales de la conversación aparece cuando hablamos de la colección de vinilos. Luis reconoce que comprar discos es una de sus partes favoritas del proyecto. Cada mes existe un presupuesto destinado a seguir ampliando la colección y, para cuando llega el primer día del mes, su lista de discos por comprar ya está llena. Es algo que tiene mucho en común con cualquier persona que colecciona aquello que realmente le apasiona. También con la sastrería.
Encontrar un tejido especial, una tela que quizá no vuelva a aparecer, es una experiencia muy parecida a descubrir un disco que llevabas tiempo buscando. Hay algo de búsqueda, de intuición y de deseo por encontrar aquello que sabes que quieres conservar. Y, sobre todo, existe una idea detrás de todo ello: las cosas que realmente nos apasionan se convierten en parte de nuestra vida.

Una experiencia que siempre está cambiando
El objetivo de El Willy no es simplemente ofrecer un buen cóctel, una buena comida o buena música. Es conseguir que quienes vuelven encuentren siempre algo nuevo. Un disco diferente. Un nuevo cóctel. Un cambio en el menú. Una nueva combinación. No porque haya que cambiar por cambiar, sino porque quienes están detrás del proyecto son también sus clientes más fieles. Pasan allí gran parte de su tiempo y quieren disfrutar del espacio como disfrutarían de su propia casa.
Quizá esa sea la mejor manera de entender El Willy: un lugar construido por personas para personas, siguiendo aquello que ellos mismos querrían encontrar cuando salen a disfrutar.
La misma sensibilidad
La conversación con Luis nos recuerda que el estilo no pertenece a una sola disciplina. Puede encontrarse en una chaqueta bien cortada, en un tejido elegido con cuidado, en un disco buscado durante meses o en un sistema de sonido construido específicamente para un espacio. En todos estos casos existe una misma sensibilidad: apreciar los materiales, respetar el oficio, cuidar los detalles y no conformarse con hacer las cosas de cualquier manera.


Por eso la conexión entre Casa Sartorial y El Willy resulta tan natural. Dos proyectos diferentes, pero unidos por una misma idea: hacer las cosas con pasión y hacerlas lo mejor posible.

Luis Garino — Conversations with Style.
El Willy Hi-Fi Bar
Calle Campoamor 12, Madrid.

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